LA NECESIDAD DE UNA FORMACIÓN COOPERATIVA
EN LA EDUCACIÓN AGROPECUARIA
AUTOR: RAMÓN LOVERA
La cooperativa se define como: la asociación autónoma de personas que de forma voluntaria se unen para satisfacer en común necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales mediante una empresa de propiedad conjunta y administración democrática.
Los principios cooperativos dados en Manchester por la Asociación Internacional de Cooperativas en 1995: 1) Libre membresía; 2) Democracia cooperativa -un hombre, un voto-; 3) Participación económica de todos los asociados y justicia distributiva; 4) Autonomía e independencia de toda ingerencia política; 5) Educación, información y capacitación; 6) Integración de la cooperación entre cooperativas y; 7) Compromiso e interés con la comunidad; este marco axiológico admirable, estas recicladas reglas rochdalianas no pueden ofrecer -por sí mismas- más que la autenticidad formal de una empresa cooperativa y es que su carácter realmente cooperativo depende principalmente de la presencia de personas físicas con espíritu cooperativo.
Si analizamos el quinto principio cooperativo: "Educación, formación e información", establece que las cooperativas proporcionan educación y formación a los socios, a los representantes elegidos, a los directivos y a los empleados para que puedan contribuir en forma eficaz al desarrollo de sus cooperativas e informar al gran público, especialmente a los jóvenes y a los líderes de opinión de la naturaleza y beneficios de la cooperación.
La educación cooperativa consiste básicamente en la adquisición del hábito, de la pericia y la pertinacia de pensar, ver, juzgar, actuar y evaluar de acuerdo con los principios cooperativos y su marco axiológico.
El desempeño cooperativo, ha sido renuente, parco, esquivo y poco generoso con la inversión en educación. Eso mismo explica y predice el marcado absentismo cooperativo que por cierto obedece a la ausencia de consciencia plena en los cooperativistas de sus deberes y derechos cooperativos.
Entonces, sin educación, sin participación, sin legitimidad, sin control interno ni externo podemos considerar abstracto y puros eufemismos o tautologías toda propuesta académica sobre valores cooperativos como su democracia, justicia distributiva, libre membresía, integración, autonomía, independencia, interés por la comunidad, aspectos que solo podrán lograrse satisfactoriamente a partir del momento que los asociados a una cooperativa "sepan de que se trata" cuando se habla de empresas cooperativas; cuando sepan y tengan "memoria activa" de cual es el origen, el espíritu, la organización, el funcionamiento, la perspectiva y la prospectiva de este modo solidario e iterativo peculiar de la economía civil.
La Cooperativa debe servir a la sociedad y uno de sus objetivos ha de ser producir, incorporar, asimilar y reproducir saberes académicos, asimilar tecnologías y las nuevas prácticas cooperativas y mutuales, así como sus modernas tendencias y desafíos, auscultando en la realidad, los problemas socioeconómicos que aparecen constantemente, intentando hermanar rigor y prontitud en el diagnóstico de las cambiantes situaciones; vivificando en definitiva a la cultura cooperativa a través de un contacto permanente con las cuestiones más candentes y las inquietudes de mayor actualidad (educación, salud, trabajo, vivienda, consumo, servicios públicos -agua potable, energía, gas, transporte, minifundios, latifundios, etc.)
Ante los cambios de las formas de vida y de la cultura en el mundo actual, las instituciones educativas y en particular las universidades tienen un papel importante que cumplir como formadoras de profesionales, con posibilidades de generar y aplicar conocimientos que atiendan a las necesidades de su entorno y que favorezcan el desarrollo social con equidad.
En una redefinición del papel de la universidad y de su pertinencia social se deben tomar en cuenta, las condiciones actuales en las que nos desenvolvemos, tales como los problemas ambientales, la diversidad cultural, las exigencias del mercado laboral, el aumento de la pobreza, entre otras. En estas circunstancias es urgente que los futuros profesionales se desarrollen mediante nuevas formas de aprendizaje basadas en la educación integrada; es decir, que los estudiantes se formen con una visión inter y transdisciplinaria que les permita abordar la problemática relacionada con sus estudios.
La Universidad a través de su propia dinámica debe formar ciudadanos con espíritu creativo a fin de dar respuesta a los retos que plantea la realidad socioeconómica y consecuentemente llevar a cabo las modificaciones que den como resultado formas más eficientes de producción y servicios; así mismo debe propender a desarrollar capacidades no solamente intelectuales, sino también otras incumbencias y destrezas, tendientes a formar profesionales solucionadores de situaciones difíciles, socialmente hablando, es decir, individuos creadores, capaces de liderizar y actuar en equipo. Por lo tanto, los egresados de estas máximas casas de estudios deben tener una formación integral y armónica, tanto en lo intelectual, como en lo humano, así como en el campo social y profesional.
Formar significa: Criar, educar, adiestrar; la formación es por lo tanto la acción y efecto de formar o formarse. Si definimos los tipos de formación relacionadas con el tema a tratar, la formación humana se relaciona con el desarrollo de actitudes y valores que impactan en el crecimiento personal y social del individuo. De esta manera, un sujeto formado desde la dimensión humana, actúa con esquemas de valores, coherentes, con propósitos bien definidos y propios. Es un ser que reconoce su papel en la sociedad, en la institución para la que trabaja y en la familia; que quiere su cuerpo, sus espacios concretos de acción y comprende la diversidad cultural en la que está inmerso; es en consecuencia un sujeto en crecimiento.
La formación abarca el proceso de capacitación, desarrollo de carreras, actualización y reciclable de todos los miembros, en correspondencia con las necesidades surgidas a partir de los objetivos estratégicos, la proyección y renovación de los directivos, de la determinación de deficiencias e insuficiencias en el desempeño y los intereses colectivos e individuales.
Por otra parte, la formación intelectual es el tipo de desarrollo procesal que permite la adquisición de métodos, habilidades, actitudes y valores en el ámbito de la razón, del entendimiento, y de la mente humana. Con este tipo de formación se genera en los estudiantes aprendizajes relacionados con los métodos del pensamiento lógico, crítico y creativo. Un alumno desarrollado intelectualmente muestra capacidad para razonar, analizar, sintetizar, transferir, extrapolar, inducir, deducir, construir, crear. Sólo así puede elaborar de manera óptima diversos trabajos académicos, resolver problemas, ampliar sus marcos de referencia, y en consecuencia pensar y actuar racionalmente.
La formación social fortalece el desarrollo de actitudes, valores y habilidades que le permiten al sujeto relacionarse y convivir con otros. Bajo esta dimensión, el sujeto aprende a trabajar en equipo, a convivir con armonía, a luchar en grupo por las mejoras requeridas, a valorar las tradiciones y la cultura en general; a escuchar, a discutir ideas con otras personas, a fomentar el compromiso con los más necesitados y a propiciar el desarrollo sustentable que busca combinar la conservación de la naturaleza y la biodiversidad. Es en consecuencia un ciudadano consciente.
Por formación profesional se entiende todos aquellos estudios y aprendizajes encaminados a la inserción, reinserción y actualización laboral, cuyo objetivo principal es aumentar y adecuar el conocimiento y habilidades de los actuales y futuros trabajadores a lo largo de toda la vida.
Para ello, y dependiendo de la especificidad de cada país, suelen encontrarse tres subsistemas de formación profesional:
- Formación Profesional Específica o Inicial: destinada, en principio, al colectivo de alumnos del sistema escolar que decide encaminar sus pasos hacia el mundo laboral, cuyo objetivo es la inserción laboral.
- Formación Profesional Ocupacional: destinada al colectivo que en ese momento se encuentra desempleado, cuyo objetivo es la reinserción laboral de la persona.
- Formación Profesional Continua: destinada al colectivo de trabajadores en activo, cuyo objetivo es la adquisición de mayores competencias que le permitan una actualización permanente del trabajador al puesto de trabajo que desempeña u optar a otro, lo que en definitiva se resume como un aumento de su empleabilidad.
La formación profesional debe preparar a los estudiantes para ser operativos en una economía del conocimiento en rápida evolución. Ello requiere competencias, como la capacidad para ejecutar tareas específicas en contextos complejos, la resolución de problemas y el desarrollo permanente de la capacidad de aprender.
Para el logro de estos objetivos resultará esencial conocer determinados hechos e ideas, pero no bastará con ello. Los educandos deben ser capaces también de aplicar los conocimientos, normas y hechos aprendidos. Esto explica la gran relevancia que tiene la naturaleza del proceso formativo, dado que lo que un estudiante asimila dependerá de las actividades de aprendizaje realizadas durante su formación.
En el ámbito universitario, la educación cooperativa se define como la formación integral en los educandos, profesionales, líderes y cooperativistas bajo el concepto interdisciplinario de las ciencias y las teorías y principios del cooperativismo en concordancia con planes estratégicos oficiales.
La educación cooperativa es un método de enseñanza que -si se aplica correctamente- fomenta la participación activa del alumno en la materia enseñada. Resulta entonces más probable que éste pueda posteriormente aplicar con eficacia los conocimientos aprendidos. En el caso de la formación cooperativa, se trata de resolver en equipo un problema particular sin solución evidente. Los alumnos deben consultarse entre sí y calibrar diferentes factores. El objetivo final, consiste en capacitarles para dar una solución con el respaldo de todo el grupo.
Para tener una educación cooperativa efectiva en el ámbito universitario, se debe lograr una formación integral en los educandos, profesionales, líderes y cooperativistas bajo el concepto interdisciplinario de las ciencias y las teorías y principios del cooperativismo en concordancia con planes estratégicos oficiales.
Por lo tanto, la consolidación de la Economía Social se debe canalizar desde la Universidad y diversificarse en sus procesos específicos: docente, investigativo y extensionista, mediante actividades de proyectos concretos de investigación y en la consecuente elaboración de proyectos productivos y de servicios comunitarios con incidencia e impacto en la rentabilidad social y económica de los sectores demandantes.
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